Documentales sobre mujeres

Como sabéis, desde Kamaraka-Contenidos hemos realizado tres documentales sobre mujeres. En dos de ellos, participaron mujeres maduras que, a través de sus vivencias y anécdotas, nos permiten conocer la transformación económica, social y cultural que ha acaecido en estos últimos 70 años en nuestra comunidad. En ambos, el protagonismo de las mujeres ofrece un punto de vista diferente y, por otra parte, nos muestra el paso tan grande que protagonizaron ellas.

«Bilboko emakumeak. Nosotras contamos» relata la transformación de una ciudad de la importancia de Bilbao. Con los relatos de once mujeres miramos el cambio ocurrido en la vida, las costumbres, las gentes, la economía, etc. de Bilbao. Ahora, gracias a ETB ya lo puedes ver aquí: «Bilboko emakumeak. Nosotras contamos«.

«Galdakaoko emakumeen berbak» también nos ofrece ese recorrido por la vida de trece mujeres, que es una mirada por la historia reciente de nuestra sociedad. En este caso, dejamos la vida de la ciudad y nos adentramos en cómo viven esa transformación en un pueblo de Bizkaia. Resulta muy interesante. También ETB ha facilitado que lo podamos ver aquí mismo: «Galdakaoko emakumeen berbak«.

En 2017, presentamos el documental «Bilboko emakume gazteak». Un mundo diferente al de los documentales anteriores. Quince mujeres jóvenes muy diversas en formas, apariencias… pero todas comparten un nivel de empoderamiento que parecen haber mamado desde la cuna. Ellas nos hablan de su vida, de sus aspiraciones, de las dificultades que son conscientes que se van a encontrar… Aquí podemos verlo: «Bilboko emakume gazteak«.


Estos documentales se realizaron para los ayuntamientos de Bilbao y Galdakao.

La reivindicación desde el arte

En ocasiones, es difícil llegar a saber cómo un libro escrito en Bilbao consistente, fundamentalmente, en doce relatos de víctimas de la violencia machista, llega a formar parte de la obra de una artista internacional como Jenny Holzer. Esto ha ocurrido con Voces para ver.

Entre todas las coincidencias que pudieran haber ocurrido, la más natural es la de las víctimas con la artista. Y es que Jenny Holzer pone su arte al servicio del ser humano y denuncia una y otra vez cada uno de los abusos de poder: el abuso hacia las personas refugiadas por la guerra, el abuso con las propias víctimas de la guerra,  el abuso del Estado con las personas a través de los malos tratos y las torturas…. y, también, la violencia contra las mujeres. En este sentido, Jenny Holzer utiliza los textos de Voces para ver para armar esa denuncia.

Tamalez, zoriontasun oso hori 10 urte bete nituenean amaitu zen. Arratsalde horretan lehengusu-lehengusinak etxera etorri ziren urtebetetzea ospatzera. Dena bikaina zen. Urtebetetzea nire eguna zen. Zoriontsua nintzen. Kandelei putz egin ondoren, aitak esan zidan opari bat zuela niretzat eta bere gelaraino jarraitzeko adierazi zidan. Armairuaren tiradera batetik kutxatila bat atera eta Inoxcrom boligrafo zilarreztatu eta granatea eman zidan. Begiratu nion eta bi musu emateko nengoenean, besarkatu egin ninduen. Ez ninduen askatzen. Hari itsatsita egon nintzen tarte batez. Zerbait oso arraroa zen. Gogoratzen naiz zarata ateratzen zuela arnasa hartzean. Deseroso sentitu nintzen, baina ez nekien zergatik.

 

¿Cómo llegaron los «tentáculos» de la artista hasta Voces para ver? No lo sabemos, pero para nosotras, Kamaraka-Contenidos, es un importante reconocimiento al trabajo que hacemos en favor de la igualdad y, especialmente, al trabajo que realizamos para denuncia la violencia machista y sensibilizar a la ciudadanía en general de este grave problema.

Beti egiten dugu berak nahi duena, sexurik ez dudala nahi esatea bururatzen bazait, haserretzen delako eta, azkenean, edozer egiten duelako nirekin larrutan egiteko. Beraz, gaur ere film pornoa, eta ni protagonista.

Cuando escribimos Voces para ver para la Dirección de Igualdad de la Diputación Foral de Bizkaia, nuestro objetivo era contribuir a visualizar la violencia machista. Nos sentimos muy satisfechas al saber que se hizo una segunda edición del libro porque eso suponía que llegaba a más manos, a más ojos, a más mentes… Desde aquí, queremos agradecer a Jenny Holzer que haya propulsado nuestra iniciativa desde Bilbao, desde el Museo Guggenheim, hasta el mundo.

 

Violencia machista

«La niña vivía pendiente de los ruidos que se oían por la noche en el dormitorio de sus padres. El violaba a la madre sistemáticamente, que sufrió varios abortos por las palizas, también sistemáticas. Cuando ya no podía más, Matildita, descalza por el pasillo, gritaba y amenazaba a su padre con salir a la calle y contárselo a los vecino. Entonces, ella también recibía su merecido»

«El arca de Matilde» del libro VOCES PARA VER

 

«Fui todo lo fuerte que pude. Hice lo imposible por cuidar a mis hijos y que no les faltara de nada. Y acaté lo que mi marido me exigía: vivir encerrada entre aquellas cuatro paredes. No resultaba fácil, especialmente cuando lo único que recibía de él eran continuos desprecios»

«Entre olivos» del libro Igualdad para vivir

 

«Tamalez, zoriontasun oso hori 10 urte bete nituenean amaitu zen. Arratsalde horretan lehengusu-lehengusinak etxera etorri ziren urtebetetzea ospatzera. Dena bikaina zen. Urtebetetzea nire eguna zen. Zoriontsua nintzen. Kandelei putz egin ondoren, aitak esan zidan opari bat zuela niretzat eta bere gelaraino jarraitzeko adierazi zidan. Armairuaren tiradera batetik kutxatila bat atera eta Inoxcrom boligrafo zilarreztatu eta granatea eman zidan. Begiratu nion eta bi musu emateko nengoenean, besarkatu egin ninduen. Ez ninduen askatzen. Hari itsatsita egon nintzen tarte batez. Zerbait oso arraroa zen. Gogoratzen naiz zarata ateratzen zuela arnasa hartzean. Deseroso sentitu nintzen, baina ez nekien zergatik. Egongelara itzultzeko eskatu nion, tarta jatera, bestela ezer gabe geratuko ginen eta. Besarkada hori geroago etorritako askoren lehendabizikoa baizik ez zen izan.»

«Musu haiek» IKUSTEKO AHOTSAK liburukoa

 

Diario Córdoba

 

«El supo que no era como otras veces. En esta ocasión se lo dijo con tal determinación que Rafa supo que aquella era de verdad, que no había marcha atrás. Desde entonces fue cuando Rafa decidió terminar con la vida de Dolores. Horas y horas pensando cómo lo haría, acumulando rabia y odio, sin otra cosa en la cabeza que matarla

«O eres para mí o no eres para nadie» del libro Igualdad para vivir

 

«Yo no logro comprender por qué se empeñan en compartir la vida con seres a los que desprecian tanto. Pero el caso es que hay una clase de hombres que siempre necesitan una mujer al lado, aunque sea para humillarla. O, precisamente, la necesitan por eso, para poder emboscar la inseguridad propia en la humillación a otro ser humano»

«Humo» del libro VOCES PARA VER

El Mundo

«El embarazo que él tanto había deseado, se convirtió en un lazo con el que atarme para siempre, por lo que ya no tenía por qué mantener la careta de ‘príncipe azul’. Ya perdió el interés en que viviéramos juntos, en vermo todo el rato…»

«No juzgarlas» del libro Igualdad para vivir

No vemos lo que no queremos ver

Recientemente, en la presentación del libro sobre violencia machista, «Igualdad para vivir«, que Kamaraka-Contenidos hizo para Igualdad de la Diputación de Córdoba, insistimos en un dato que nos resulta escandaloso: la violencia machista no le importa a casi nadie. Efectivamente, parece no importar el número de mujeres que son asesinadas cada año; mejor dicho, parece dar igual que cada año descubramos que entre nuestros conciudadanos hay 60 asesinos de mujeres nuevos que se suman a los 65 del año anterior y a los 57 del anterior… Y parece que no queramos asumir lo que los datos nos dicen una y otra vez: que los asesinatos de mujeres son la punta de un inmenso iceberg de violencia que muy mayoritariamente sufren mujeres de manos de hombres, lo cual supone miles y miles de agresiones de distinta gravedad cada año. No le demos importancia aun sabiendo que solo un porcentaje pequeño de las agresiones son denunciadas. No lo queremos ver. Pero… ¿por qué no queremos ver esta violencia?

 


Os ofrecemos la reflexión que realizó la periodista Eva Domaika sobre esta cuestión el 4 de enero de 2019 en La Lupa ¿Por qué no nos importa la violencia machista?

 


Sin lugar a dudas, esta «ceguera» no es más que fruto del machismo imperante en nuestra sociedad. Por una parte, hay una cierta asunción de esta violencia como si fuera «normal».

Según la Macroencuesta sobre violencia de género de 2011 realizada por la Delegación del Gobierno para la violencia de género , el 13’7% de las mujeres mayores de 18 años había sufrido violencia en su entorno y solo el 5% se habían sentido maltratadas. En el caso de violencia por parte de la pareja, los datos eran: el 9’7% de las mujeres había sufrido violencia por parte de su pareja o ex pareja y el 5% decía haberse sentido maltratada. En el documento de análisis de la Macroencuesta de 2011 se ofrecen estas razones:

«Porque se considera “normal” determinados tipos de comportamientos vejatorios en las relaciones de pareja, bien porque la mujer asume la relación de dependencia y minusvaloración por parte del hombre. Esto es, por la aceptación de la desigualdad de género como un fenómeno “natural” o “porque los hombres son así”, o en una versión más personalizada, “porque es su carácter”.

Además, el machismo descarga en la mujer la absoluta responsabilidad de que el hogar y la relación de la pareja funcionen correctamente. Y si algo no marcha bien, ella es la responsable. Y cuando existe el maltrato, es ella la que tiene más interés que nadie en callarlo porque, aún siendo la víctima, en nuestra sociedad se «perdona» y se comprende más al maltratador que a la víctima de la que siempre «se sospecha». Esto se dice en el análisis de la macroencuesta de 2011.

Por otro lado, también puede tener su origen en la necesidad de considerarse una persona “normal” que vive en una situación “normal” o porque no se quiere reconocer ante terceros, esto es, ante la entrevistadora que hace la encuesta que se es víctima de maltrato.«

 

                 

El Euskobarómetro presentó los resultados de sus investigaciones a finales de 2018 y ni siquiera se mencionaba «la violencia contra la mujer». Según los datos publicados por el CIS en las mismas fechas, «la violencia contra la mujer» es el problema número 19 en la lista de preocupaciones de los españoles. Tan solo el 2’1% considera que es uno de los tres problemas más grandes que tenemos -la mayoría lo consideran el tercero-.

CIS 2018

Es posible que en los próximos meses, la «violencia contra la mujer» incremente su importancia, pero resulta absolutamente descorazonador pensar que probablemente ocurra porque se está poniendo en cuestión las medidas políticas y jurídicas adoptadas para combatir esta violencia específica.


Aquí os dejamos la entrevista que Isabel Urkijo Azkarate hizo para La SER sobre este espinoso asunto:

«Es escandaloso lo poco que importa la violencia machista con la de asesinadas que hay»

 

Igualdad para vivir

El pasado 22 de noviembre, la Delegación de Igualdad de la Diputación de Córdoba encabezada por Ana María Guijarro Carmona, organizó la presentación del libro sobre la violencia machista «Igualdad para vivir» que Kamaraka-Contenidos realizó para dicha institución.

En la presentación denunciamos la necesidad de visualizar la violencia machista. Contamos con los datos numéricos, pero no terminan de ser útiles porque

  • realmente no conocemos todos los datos de la violencia que genera el machismo
  • todos los datos contabilizados no son todos los datos ya que una parte de la violencia machista no está recogida por los organismos oficiales
  • los datos numéricos se manifiestan fríos y nos alejan de la realidad

De esta manera, nos encontramos con que, a pesar de que es una violencia que desde 2005 ha generado más de 970 mujeres asesinadas, según el estudio del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) de septiembre de 2018:

Tan solo el 1’9% de la población considera que la «violencia contra la mujer» es uno de los problemas principales que existen en España

 


 

Entrevista a la Delegada de Igualdad de la Diputación de Córdoba, Ana María Guijarro Carmona, y a la co-autora del libro Isabel Urkijo Azkarate


 

La falta de concienciación de la gravedad de esta violencia es consecuencia de la profunda interiorización de la cultura machista y patriarcal de nuestra sociedad. Las propias mujeres negamos la existencia de esta violencia:

Según los datos de la Macroencuesta de violencia de género de 2011, el 13’7% de las mujeres mayores de 18 años, han sido víctimas de violencia por parte de alguna persona de su entorno; y el 9’7% han sido víctimas de su pareja o ex pareja. Sin embargo, cuando a estas mujeres se les ha preguntado si se habían sentido maltratadas, tan solo el 5% reconoció haberse sentido.

«Solo el 36% de las mujeres maltratadas son conscientes de ser maltratadas»

En nuestra sociedad, la discriminación hacia una mujer en cualquier orden de cosas, aún no es políticamente incorrecta. Por ejemplo, ¿alguien se podría imaginar que cada año se convocaran manifestaciones tan tensas como las que se convocan en los alardes de Irún y Hondarribia, si quienes quisieran desfilar fueran negros u homosexuales?


 

Con este libro, se ha pretendido humanizar los números de la violencia machista, poner un rostro detrás de cada falta de respeto, de cada falta de consideración, de cada humillación, de cada empujón, de cada torta, de cada paliza, de cada asesinato. «No le veo, pero oigo sus pasos. Se está acercando. Está cargando la escopeta de nuevo. Ya está»

Gracias a todas las mujeres que nos permitieron entrevistarlas porque no fue nada fácil. Gracias por ser tan valientes como para salir de una situación de tanta violencia. Por otra parte, deseamos mantener en la memoria el relato de Pilar y de todas las mujeres que han sido asesinadas porque ellas son la primera razón para luchar por erradicar esta violencia.


 

Os dejamos con el video de la presentación del libro»Igualdad para vivir» y os rogamos que disculpeis la calidad del sonido.

Presentación del libro #Igualdad para vivir, que edita la Delegación de Igualdad de la @dipucordoba

Gepostet von Kamaraka am Donnerstag, 22. November 2018

Si te interesa el libro, coméntanoslo.

 

Hondarribia, 2018

EITB, 2018

A pesar de que todo nos podría hacer pensar que, con el tiempo, las actitudes intransigentes deberían ir relajándose para dar paso a una coexistencia más normalizada, con respeto y pacífica, la realidad nos pone delante una situación absolutamente distinta. No hay ni coexistencia pacífica. Los insultos y las faltas de respeto inundan la fiesta de Hondarribia.

«Jaizkibel dice basta ya» Diario Vasco

Hasta al sacerdote de Hondarribia le supera esta tensión y división en un momento «de fiesta»: «Hondarribia no se lo merece» Deia.

Y mientras la Directora de Emakunde secundaba y apoyaba el alarde oficial, el mixto, el de la «igualdad», la consejera de Educación del Gobierno Vasco, Cristina Uriarte, participa en el «alarde tradicional», el de los hombres desfilando con la cantinera y las mujeres mirando. Así lo cuenta El salto diario y así lo justifica la consejera: «Es un tema privado«, Diario Vasco.

Esta de Cristina Uriarte, sin duda alguna, es una frase para la reflexión. ¿Qué es privado y qué es público en un politico?, ¿se puede ser feminista en lo público y no feminista en tu mundo privado? y ¿el feminismo no defiende precisamente que la lucha por la igualdad conquiste el ámbito privado?

 


No se puede «trabajar» por la igualdad en lo público y, en lo privado, moverse en un mundo heteropatriarcal. Así no avanzamos nada.


 

Estadísticas sobre la violencia contra la mujer

Las estadísticas son una herramienta, nunca un fin.

La estadística nos lanza continuamente números y más números sobre una violencia que la mayoría de la sociedad se resiste a ver porque resulta incómoda. Esta es la razón por la que se prefiere seguir pensando que, como las ‘desavenencias’ de la pareja son asuntos privados, no hay que meterse, a pesar de que esas desavenencias en demasiadas ocasiones terminen con el asesinato de la mujer. Por ello resulta absolutamente necesario que se visualice más la violencia que se ejerce contra las mujeres.

Es verdad que, poco a poco, va cambiando nuestra mentalidad, pero es imprescindible que cambie mucho más y que lo haga a mayor velocidad porque la vida de muchas mujeres está en peligro.

Según el Mapa de la violencia machista en Bizkaia de la Diputación Foral de Bizkaia, desde 2004 hasta el día de hoy, en el mes de enero se han cometido 4 asesinatos de mujeres (dos de ellos en grado de tentativa).

 

Tenemos que mirar de frente la realidad


Durango, 15 de enero de 2005

Deia, 17 de enero de 2005


Bilbao, 29 de enero de 2005

 

El Correo, 30 de enero de 2005


Bilbao, 14 de enero de 2014

Parte de la sentencia:

«En el momento de producirse los hechos, el acusado llevaba residiendo en el domicilio de la víctima un periodo de un mes y medio, y ello teniendo el acusado pleno conocimiento de la vigencia de la fecha indicada
anteriormente de la pena accesoria de prohibición de aproximarse a tal domicilio y a la víctima a una distincia inferior a 300 metros, así como de comunicarse con ella por cualquier medio, pena impuesta en sentencia firme de fecha 14 de abril de 2010 por el Juzgado de lo Penal nº4 de Bilbao , habiéndose acordado la ejecución de dicha pena en virtud de Auto de 6 de noviembre de 2012 del Juzgado de lo Penal nº7 de Bilbao , y extendiéndose la prohibición a aproximarse a la víctima del 5 de marzo de 2013 al 13 de mayo de 2014, y la prohibición de comunicarse con ella desde el 5 de marzo de 2012 hasta el 29 de noviembre de 2014. De todo ello fue debidamente notificado el acusado a fecha de 20 de marzo de 2013 tal y como consta en la ejecutoria 1192/200 del Juzgado de lo Penal nº7 de Bilbao

El acusado fue condenado a tres años y tres meses de prisión.


Portugalete, 10 de enero de 2017

El Correo, 11 de enero de 2017


 

Las estadísticas resultan útiles para aproximarnos a la enormidad del problema,  pero cuando las analizamos siempre debemos tener en cuenta dos factores muy importantes:

  1. Las estadísticas se nutren de las denuncias presentadas y, por desgracia, toda la violencia que se sufre, no se denuncia.
  2. Por lo general, las estadísticas sólo reflejan la violencia de género, no toda la violencia que se ejerce contra las mujeres.

Sin duda alguna, hay que hacer mayores esfuerzos por visualizar la tragedia de esta violencia porque detrás de los números, hay víctimas inocentes: Ofelia, María de Gracia, Antonia y Elvira. Y no olvidemos que los responsables de estas tragedias también tienen nombre: Felipe, M.N.G., Miguel y José Angel.

Violencia contra las mujeres, Ana Orantes

Un trágico año

1997 fue un año especialmente significativo por dos hechos trágicos: el muy recordado asesinato de Miguel Ángel Blanco y la convulsión que supuso para toda la sociedad vasca y española en general; y el asesinato de Ana Orantes Ruiz a manos de su marido José Parejo Avivar.

Si para mucha gente el primer asesinato supuso un antes y un después en la historia de ETA y el País Vasco, el asesinato de Ana Orantes Ruiz de 60 años, supuso la creación del mayor espejo posible en el que mirarse toda la sociedad en general para, por fin, ver la violencia de género, la violencia que muchos hombres ejercen contra sus parejas. José Parejo Avivar, lejos de terminar con su ex pareja, de pretender borrarla de la existencia, la convirtió sin pretenderlo en un hito del que difícilmente se podrán olvidar no solo las feministas que la adoptaron como el mayor icono para denunciar la violencia de género, sino también para cualquier persona con un mínimo de sensibilidad respecto a esta violencia.

La denuncia pública

¿Cuál fue la guinda por la que José Parejo Avivar decidió asesinar a su ex pareja? Ana Orantes había denunciado el 4 de diciembre ante toda Andalucía en un programa de Canal Sur los malos tratos a los que le sometió su marido durante 40 años.

El impulso de la LIVG

Tres días más tarde, el 17 de diciembre de 1997, José Parejo Avivar de 61 años, la asesinó. Por fin, cumplió la amenaza que estuvo presente todos los días de la vida de Ana, pero José Parejo erró en su objetivo. En primer lugar, erró porque después de golpearla brutalmente y mientras la quemaba dijo: «Te lo mereces por todo el daño que me has hecho«. No, ni ella ni ninguna mujer se merece ser asesinada, ni ser maltratada como lo fue Ana Orantes y tantas otras mujeres asesinadas antes y después que ella. Y en segundo lugar, erró porque no terminó con Ana; de hecho, Ana Orantes supuso el inicio de toda una ‘revolución’ legislativa que culminó con la LIVG (Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género).

Esta LIVG ha tenido sus luces y sus sombras, pero fue muy novedosa y muy reconocida en los países cercanos. Trece años más tarde, deberíamos plantearnos si la Ley está cumpliendo su objetivo: si esta Ley protege a las mujeres del riesgo de ser asesinadas o sólo afecta al maltrato ‘menor’, si la denuncia es la solución o un medio que está más al final del camino que al inicio, si las medidas de protección son efectivas enfocándolas sobre las mujeres o si, por el contrario, deberían ser los hombres los vigilados y, sobre todo, en qué han quedado todas las medidas de concienciación, educación y prevención que acompañaban a la parte punitiva.

La culpabilidad

José Parejo Avivar cumplió condena hasta el 2004 que murió en la cárcel de Albolote. Ninguno de sus hijas/os asistieron al entierro

Si, al menos, en estos trece años se hubiera conseguido eliminar la creencia de que la mujer tiene la culpa de lo que le ocurre, podríamos sentirnos satisfechas, pero no es así. Seis años después de la LIVG aún se escribía esto en la prensa:  «Amelia tenía 36 años y vivía en Bilbao. Hace unas semanas cometió un error, el mismo que cometen muchas de las mujeres que acaban formando parte de esta negra estadística: volver a convivir con el hombre que presuntamente la maltrataba y al que el juez había impuesto una orden de alejamiento tras una agresión cometida en mayo.» ¿Error? ¿presumente la maltrataba?…

En lugar de dudar de y culpabilizar a la mujer, a nadie se le ocurre preguntar por qué un hombre que maltrata a su pareja, que la golpea hasta hacerle sangrar, que la humilla, que la desprecia, que le anula la autoestima, que la aisla, que la insulta, que la escupe… ¿por qué vuelve con ella? ¿No es esa actitud mucho más extraña?

Su herencia

Raquel Orantes, hija de Ana Orantes, ha publicado una estremecedora carta sobre lo que supuso el asesinato de su madre para ella, para su familia y para toda la sociedad. «Las víctimas, palabra que no me gusta porque somos supervivientes de la violencia -y tú lo sabes mejor que nadie-, siguen siendo las mismas. Siguen asesinando con impunidad; seguimos siendo, desgraciadamente, ciudadanas de segunda; y ley, hoy por hoy, no ha conseguido todo lo que debería.»

Carta de Raquel Orantes